FUNDACIÓN SUEÑOS DE ESCRITOR

   "FUNDAESCRITOR"    

SOMOS UN GRUPO DE PROFESIONALES A SU SERVICIO

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CONSULTORES E INVESTIGADORES EXTERNOS

PARA EMPRESAS PÚBLICAS Y PRIVADAS

 

¿ES USTED UN ESTUDIANTE CON CEREBRO DE DINOSAURIO?

"Los dinosaurios fueron una obra maestra del diseño. ¿Cómo un cerebro tan pequeño podía controlar un cuerpo del tamaño de una tractomula?. El cerebro de dinosaurio es nuestra fuente de instrucciones para el manejo de instintos y emociones. El pensamiento del cerebro de dinosaurio está acompañado por una alta excitación emocional; no es lógico, pero detrás de él hay fuerza y convicción, sigue algunas normas como: tomar decisiones fáciles, nunca tiene tiempo para una planeación, se concentra en una serie de necesidades, a la vez, exhibe un patrón inmaduro. Estas son actitudes que presentan algunos administradores con síndrome de cerebro de dinosaurio.

Hágalo de la manera más ética posible, recuerde que nadie lo está observando por lo tanto no vale la pena engañarse a sí mismo: ¿Ha prometido ser un buen estudiante?; ¿cómo reacciona cuando le dicen que está equivocado en sus apreciaciones?; ¿lo anima seguir una profesión que no tenga que ver con números?; ¿se anula cuando está presentando una evaluación?. ¿Es de los que mira al compañero de al lado cuando está presentando una prueba escrita?; ¿solamente lee por cumplir?; ¿cuando hace alguna pregunta, realmente desconoce la respuesta? ; ¿se interesa por lo que expone el profesor?; ¿ se ausenta de la clase con frecuencia?; ¿tiene afán por obtener el título para mejorar su situación económica?; ¿tiende a interrumpir a los profesores a mitad de una frase?; ¿objeta todo?; ¿es de los que cree que es más listo que los otros pero no ha tenido suerte?; ¿sabe escuchar a los demás?; ¿se le dificulta hacerle seguimiento a las cosas?; ¿se alegra porque el profesor por algún motivo no puede dictar la clase?. El estudiante con cerebro de dinosaurio tiene el siguiente comportamiento: Cuando le va mal en las evaluaciones, promete mejorar y ser un buen estudiante, pero al poco tiempo se le olvida quedando en promesas, porque carece de disciplina y sencillamente no le interesa otra cosa que pasar por pasar, sin que lo " trasnoche" obtener un buen promedio de calificaciones. Busca el conflicto, es terco y no acepta otra posición diferente a la suya, se aisla de los demás. Procura cerciorarse de que en el pensum de la carrera que escogió para estudiar no aparezca por ningún lado la palabra "matemáticas". Es de los que le encanta todo lo que tenga que ver con diálogos sin trascendencia y le da pavor cualquier tipo de operación o cálculo aritmético. La falta de confianza en sí mismo y la improvisación le impiden un buen desempeño, es de los que queda inmerso en sus pensamientos y con la mirada perdida cuando presenta una evaluación, al final escribe "tres renglones " para evitarse la vergüenza de entregar la hoja en blanco. La angustia por presentar una buena evaluación lo lleva a hacer todo tipo de contorsiones y malabares para observar lo que ha escrito el compañero, en oportunidades le va mejor que aquel a quien plagió. Lee entre líneas sin tomar mayor sentido del contenido, por lo general lo hace instantes antes de alguna actividad que demande su participación. La lectura no es propiamente su fuerte, a menos que se trate de revistas o folletos que hablen de algún evento de diversión, o sencillamente, para enterarse de la vida de personajes de la farándula. Pregunta algo que ya conoce nada más que por hacerse notar. Procura hacer quedar mal al instructor y pretende ridiculizarlo, considera que es más capaz que él. Es un calienta puesto, que llega a dialogar con los compañeros. No le importa el tema que se esté tratando. Por norma general se ubica en los asientos de atrás. Llega a la clase cuando ha comenzado, generando molestias por su interrupción. Hace el "oso" porque pregunta cosas que se han contestado durante el transcurso de la clase (cuando estaba ausente). En oportunidades sólo se aparece cuando hay evaluación, pasada ésta, vuelve a desaparecer. Corre contra el tiempo en su afán por obtener el título y ostenta tenerlo antes de tiempo; es de los que está pensando en pedir aumento salarial en la compañía para la cual trabaja porque se cree un profesional. No es nada modesto y procura enterar a todos de que es un " doctor". Habla más que un pregonero y se la pasa haciendo preguntas salidas de tono en los momentos menos adecuados. En todo momento está interviniendo y contradiciendo, insiste repetidas veces con lo mismo, hasta que el profesor termina por ignorarlo. No tiene claridad en los conceptos, se le dificulta comprender situaciones de carácter técnico. Improvisa con frecuencia, habla muchas cosas que ni siquiera él mismo entiende, es una pobre imitación de "cantinflas" y sus notas académicas no son precisamente las mejores. Cuando no hay clase salta de alegría, como "mico en árbol", porque puede irse a casa o quedarse en el salón haciendo corrillos para dialogar con los compañeros de todo, menos de estudio.

Si el resultado que le arroja la prueba coincide con lo que está aquí expuesto : no se alarme, nadie lo ha puesto en evidencia; es posible que esté en la etapa de transición para llegar a tener un cerebro de dinosaurio. Ahora bien, si reflexiona y hace un acto de contrición prometiéndose que va a cambiar, es posible que aplace ese momento. Pero si coincide en más de un 70% con los comportamientos aquí presentados, comience a inquietarse porque lo único que le resta es cambiar la figura para quedar igual a un dinosaurio; en este caso se le aconseja que busque pareja y se olvide de que va a ser un buen profesional, o vaya donde un psicólogo para que le quite la obsesión por los dinosaurios y decida cambiar por otra especie de la fauna.

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